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Malos hábitos de limpieza

Por: Diabetes Juntos x ti 06 Sep 2016
¿Qué hábitos de limpieza tienes? Aunque no lo creas, hay hábitos que podrían afectar tu salud. Aunque esta lista no abarca todas las formas, aquí te […]
Malos hábitos de limpieza

¿Qué hábitos de limpieza tienes? Aunque no lo creas, hay hábitos que podrían afectar tu salud. Aunque esta lista no abarca todas las formas, aquí te presentamos algunos de los hábitos que deberías cambiar lo más pronto que posible. Sólo recuerda que has sobrevivido todo este tiempo sin entrar en shock, pero aun así tienes que saber…

Malos hábitos de limpieza

1. El jabón antibacterial de manos puede alterar la química de tus hormonas. Además no es tan efectivo como piensas

Algunos jabones antibacteriales tienen una sustancia química llamada triclosán que se ha demostrado altera los niveles hormonales en pruebas con animales. El New York Times escribió sobre una investigación de la FDA sobre la seguridad del triclosán, pero los resultados no son concluyentes.

El triclosán está presente en el 75 % de los jabones antibacteriales y puede encontrarse en los productos de limpieza del hogar y en algunas pastas de dientes. Independientemente de los efectos potenciales del triclosán, la FDA concluyó que el jabón antibacterial no es más efectivo que el jabón normal para prevenir enfermedades.

2. Lavar la ropa quita la mugre, pero también la llena de E. coli y heces

Las investigaciones del Dr. Charles Gerba, profesor de microbiología de la Universidad de Arizona, llegaron a la conclusión de que una sola carga de ropa interior en la lavadora puede transmitir 100 millones de E. coli al agua, que después se pueden pasar a la siguiente carga.

Para reducir el problema, se sugiere lavar la ropa a 65.5 grados centígrados y luego pasar la ropa inmediatamente a la secadora.

3. Es probable que tengas una relación muy cercana con el lugar más sucio de tu casa

Los pisos del baño pueden alojar hasta dos millones de bacterias por cada 2.5 cm cuadrados, mientras que el drenaje del fregadero de la cocina puede albergar hasta 500 mil bacterias por cada 2.5 cm cuadrados.

Eileen Abruzzo, Directora del Control de Infecciones del Hospital de Long Island College de Brooklyn, Nueva York, considera que el fregadero de la cocina es menos limpio que la taza del escusado porque los platos y las cacerolas que se quedan remojando son criaderos de bacterias como E. coli y salmonella. Desafortunadamente la Escuela de Salud Pública de Harvard maneja datos parecidos.

4. No todo lo que se deja en el escusado se queda allí cuando le jalas

Los destructores de mitos, Jamie Hyneman y Adam Savage confirmaron esta leyenda urbana cuando descubrieron que si se deja levantada la tapa del escusado la materia fecal vuela por los aires.

Y sí, obviamente que tu cepillo de dientes está cubierto de gérmenes fecales y es que cuando la tapa se queda levantada las partículas pueden volar a una distancia de hasta cerca de 2 metros. Así es que sería bueno que bajaras la tapa y que tu cepillo de dientes estuviera lejos, o al menos cubierto.

5. Si usas secador de aire para las manos, mejor cambia a las toallas de papel

El Dr. Rodney Lee Thompson, Epidemiólogo de la Clínica Mayo, concluyó después de diversos estudios que las toallas de papel son más higiénicas que el secador de manos y que además se necesita menos energía para hacer las toallas que para hacer salir el aire del secador.

Cuando probó la efectividad de las toallas de papel, el secador de aire caliente y el de propulsión, la Universidad de Westminster también concluyó que las toallas de papel son las más limpias. Esto se debe principalmente a que las toallas de papel secan tus manos más rápido y porque la humedad es un imán de bacterias. Las toallas de papel secan en 15 segundos y los secadores de aire en 45 segundos, que es demasiado tiempo considerando que la gente sólo pasa de 13 a 17 segundos secándose las manos.

6. Tu guarda oclusal puede ser más asquerosa de lo que imaginas

Los investigadores del Instituto Dental Eastman de la UCL descubrieron que el 67% de las guardas que se analizaron tenían levaduras y que cerca del 50% tenían bacterias, algunas podrían tener estafilococo áureo, el cual puede provocar serias infecciones.

7. La regla de los 5 segundos no aplica

“La regla de los 5 segundos tendría que ser la regla de 0 segundos”, explicó el Dr. Roy M. Gulick, Jefe de la división de enfermedades infecciosas del Colegio de Medicina Weill Cornell, al New York Times.

Según un estudio publicado por los investigadores de la Universidad de Clemson en el Journal of Applied Microbiology, el 99% de las bacterias se transmiten en el momento en que la comida toca el suelo. Algunos pisos son más peligrosos que otros puesto que las bacterias viven con más facilidad en superficies húmedas o alfombradas. También importa el tipo de comida. Al parecer, los gérmenes tardan más en pegarse a la comida con más sal y azúcar.

8. Nunca te has lavado tan bien el ombligo como lo vas a hacer ahora

Los investigadores encontraron 2,368 especies únicas de bacterias al pasar isopos por 60 ombligos. De estas, 1,458 son totalmente desconocidas para la ciencia.

9. Podrías estar haciendo todo mal para combatir el acné

Por lo general sólo tienen que usarse los limpiadores de acné que recomienda un doctor, o que son “suaves, no abrasivos y sin alcohol”, porque los efectos secundarios pueden ser bastante malos y además complicar tu acné. La lista de efectos secundarios del Accutane es bastante larga y los jabones comunes contra acné pueden quitar demasiado aceite, lo que provoca más acné. La Academia Americana de Dermatología subraya que la mayoría de la gente tiene que evitar los medicamentos que afectan la barrera natural de la piel.

10. Tu baño diario y el de tu cabello son excesivos

Michelle Hanjani, Dermatóloga de la Universidad de Columbia descubrió que “si te lavas el pelo a diario acabas con el sebo (los aceites naturales de pelo). Entonces las glándulas producen más grasa para compensar”. Ella recomienda lavarlo tan sólo 2 o 3 veces a la semana. Pero si te lo vas a lavar diario, entonces asegúrate de que estés usando un shampoo suave, y ¡no des un una segunda lavada!

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