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Ser enojón sí afecta tu salud cardiovascular

Por: Diabetes Juntos x ti 09 Jul 2015
Descubre cómo es que tus emociones afectan tu corazón.
Ser enojón sí afecta tu salud cardiovascular

Según una investigación llevada a acabo en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), emociones como el enojo, la ira y la hostilidad son factores de riesgo que predisponen a las personas a padecer enfermedades cardiovasculares, ya que producen cambios metabólicos que alteran la catecolamina, una sustancia que al adherirse a las arterias, obstruye el paso de la sangre y posibilita el infarto.

La investigación, liderada por Dolores Mercado Corona, de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM plantea que esta reacción del cuerpo a estas emociones se trata de una respuesta fisiológica asociada al estrés físico o emocional; es decir, si una persona se enoja se producen cambios en sus sistemas hormonal y nervioso, que activan y dan energía al organismo para responder con intensidad.

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Las catecolaminas son neurotransmisores liberados en la sangre en momentos de exaltación y enojo; se adhieren a las venas de tal manera que luego de algunos años “pierden luz y se cierran”, lo que ocasiona insuficiencia sanguínea al corazón, explicó.

A partir de un trabajo de campo -con observaciones y entrevistas clínicas que incluyeron preguntas tales como ¿qué pasa cuando te enojas?, ¿cómo te sientes cuando estás así?, ¿qué cosas te lo provocan?, entre otras-, Mercado desarrolló una serie de reactivos para integrar lo que ahora es conocido como el Cuestionario de Ira y Hostilidad (CIH), instrumento de medición específico para los mexicanos.

Se trata de una prueba diagnóstica encaminada a guiar un tratamiento. Si un individuo obtuviera un puntaje alto en general, o en alguna dimensión particular, podría ser tratado psicológicamente para evitar que siga cayendo en patrones que pueden llevarlo a enfermar físicamente.

La ira y la hostilidad son trastornos negativos si se manifiestan con frecuencia y rigor, o si no corresponden a una situación real o tarda demasiado en recuperarse un estado de tranquilidad. Entonces, la reacción fisiológica que se tiene ante esa turbación perdurará por más tiempo y dañará las arterias y el bienestar social.

“Se ha demostrado, y hay estudios suficientes, que en el momento que esas conductas son demasiado frecuentes e intensas, son un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, y también es un elemento destructivo de las relaciones interpersonales”, afirmó.

Lamentablemente, una premisa de las personas que tienen este tipo de conductas es que consideran que ellos están bien y los demás no, indicó la investigadora de la Facultad de Psicología.

La ira es una respuesta emocional derivada, generalmente, de una frustración u obstáculo que se interpone en el logro de determinados objetivos, o bien, se trata de una apreciación de injusticia.

“Este trabajo lo iniciamos hace 11 años con el objetivo, entre otros, de auxiliar a quienes tienen algún factor de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares. Este instrumento de medición permite ayudar a las personas a regular la aparición, duración e intensidad”.

Son negativas en el momento que son intensas, frecuentes o si no corresponden a la situación; sin embargo, algunas como la ira pueden, en un momento dado, ser positivas porque nos ayudan a sobrevivir por estar relacionada con la protección y defensa de la integridad propia, por lo que, consideró, que se debe aprender a controlar estas emociones para que trabajen en forma positiva por la persona y eso sólo es posible en terapia.