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¿Hamburguesa vegetariana?, “¡No, merci!”

Por: Nelly Flor 19 Jun 2020
La semana pasada fui a comer a uno de mis lugares favoritos de la ciudad de México en el centro de Coyoacán, y tuve la […]
¿Hamburguesa vegetariana?, “¡No, merci!”

La semana pasada fui a comer a uno de mis lugares favoritos de la ciudad de México en el centro de Coyoacán, y tuve la pésima idea de probar algo diferente a lo que normalmente pediría; entonces elegí una suculenta hamburguesa vegetariana que estaba hecha a base de lentejas, berenjena y no recuerdo qué más. Lo que no olvido es que estaba extremadamente deliciosa, pero definitivamente no debí hacerlo nuuuunca. Habían pasado horas y mis niveles de glucosa seguían en el cielo. No culpo a nadie más que a mí, pues era obvio que si estaba hecha de legumbres, fruta y cereales, al final, domino que éstas se convierten en azúcar y viajan en mi sangre lenta y sigilosamente durante un periodo prolongado como de… el tiempo que se les da la gana, sin importar mis cálculos y cuenta de carbohidratos.

Hacía un montón de tiempo que esto no me pasaba, y comencé a flagelarme la espalda diciéndome –“debí escoger la misma hamburguesa de siempre, ¿por qué la cambié?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?… La hamburguesa de siempre, está hecha con deliciosa carne, o sea proteína, la proteína no altera en absoluto mis niveles, ¿cierto?… “

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Paré en seco mi auto azotamiento y me dije, a ver, si construyes el aprendizaje en base a tus experiencias, entonces, esta es una grandísima lección, y ya de paso, aprovecho y la comparto contigo que me lees. Jamás de los jamases pienses que la comida vegetariana, o vegana, o cualquiera de sus derivados, es más sana, de veras no está hecha para quienes tenemos diabetes, al menos no de manera tan ortodoxa, puesto que N E C E S I T A M O S proteínas para sobrevivir, y no hay manera de que, al menos yo, pueda conformarme con las vegetales, y para prueba basta observar la siguiente foto.

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Me surgieron entonces una serie de ideas. Si yo fuera una mujer activista a favor de la vida y el cuidado animal, la solución sería acudir a alimentos Kosher, orgánicos, y/o – plan A) Hacerme de mi propia granja en las faldas de la comarca histórica de las Asturias de Oviedo, en España (de donde era mi abuela), o – plan B) Hacerme de mi propia granja en Acámbaro, Guanajuato en México (de donde es mi mamá); lo que está derivando en mi proyecto de vida a largo plazo, y todo por haber probado una hamburguesa vegetariana.