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¡He sido un ogro!

Por: Nelly Flor 23 Jun 2017
Tener diabetes me ha hecho comenzar un camino llamado “En Busca de Respuestas” en el que generalmente una respuesta me ha llevado a otra pregunta, […]
¡He sido un ogro!

Tener diabetes me ha hecho comenzar un camino llamado “En Busca de Respuestas” en el que generalmente una respuesta me ha llevado a otra pregunta, y así sucesivamente desde hace casi 8 años, y donde también muchas veces me encuentro con seres maravillosos y algunas otras, con un ogro.

Ahora sé que no hay atajos en este camino, y que probablemente nunca termine, porque la vida, los amores, las ilusiones y desilusiones, nunca terminan hasta que terminan. Soy consciente de que lo disfrutable lo he vivido mientras voy andando, y antes de que te provoque un bostezo mi filosofar, déjame contarte a grandes rasgos cómo empezó todo.

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Lo primero que hice cuando me diagnosticaron, fue bloquear todas mi emociones y obedecer al doctor para “estar bien”, sin saber, que eso no resultaría en algo positivo, porque una cosa es el remedio y otra cosa la sanación. Y si bien, podríamos creer que esto no tiene cura, la realidad es que los síntomas en cualquier enfermedad, comunican a gritos algo emocional que no hemos atendido.

Lo siguiente fue una tremenda rebelión contra la disciplina que me había obligado a tener para “estar bien”. Entonces necesité ir en contra de todo lo que se me había impuesto por tener diabetes como no tomar, no desvelarme, no comer demasiados carbohidratos, etc., etc. Cuando Héroe (mi endocrinólogo) se dio cuenta, me mandó directo y sin escalas a terapia, y desde entonces, mi curiosidad no tiene llenadera.

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Llegar a la aceptación fue un camino que duró casi 6 ó 7 años, y hoy que por fin abrazo esta condición por todo lo que en terapia y estudiando desarrollo humano se me ha revelado en relación al equivocado manejo de mis emociones, me doy cuenta de un sin fin de cosas, lo que significa, que vienen otros muchos caminos.

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Termino esta idea compartiéndote lo que esta semana me descubrí haciendo. Desde muy pequeña he sido un ogro conmigo misma; todo el tiempo me estoy regañando como una madre histérica regaña a su pequeño porque se cae, en vez de abrazarlo, sobarlo y llenarlo de besos.

Tal vez eres de mi club, por eso escribí de esto, porque me gustaría que como yo, cuando te tropieces o te caigas (en el sentido literal y figurado), no te reprendas, sino que te apapaches y te regales un helado sugar free.