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La vida no es perfecta, y eso es perfecto.

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No te voy a negar que hay días como hoy, que despierto con el ánimo y las esperanzas elevados como a la altura de los tobillos, como con ganas de volver a la cama y esconderme bajo las cobijas e hibernar durante una larga temporada, y es que, a veces, a mi tampoco me sale todo siempre perfecto.

¿Pero qué sería de nosotros si nos saliera todo siempre como lo planeamos?

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Para poner las cosas en perspectiva, llevé a cabo el ejercicio de escoger tres situaciones importantes que han sacudido mi mundo de una manera no tan positiva e imaginé mi vida sin ellas.

Diabetes.

Si no tuviera diabetes no sería tan consciente de mi vulnerabilidad, por lo tanto, probablemente no llevaría una vida sana ni jugaría ultimate frisbee, por lo tanto no tendría el círculo de amigos ni la red de apoyo que hoy tengo, y lo peor de todo, no escribiría, así que no tendría la posibilidad de estar en contacto con personas tan lindas como tú que me lees.

Despedirme de mi abuela.

Imaginar esto es sumamente doloroso y me cuesta mucho trabajo encontrarle el lado amable porque aunque de alguna manera, puedo sentir a mi abuela constantemente cerca, siempre extrañaré su hermosa presencia física, sin embargo, sí puedo confesar que las comidas familiares y las actividades que aprendí a hacer con ella como bailar, bordar, tejer, coser y hacer ropa, son un acto consciente de amor y gratitud hacia ella.

Terminar con “esa” relación.

Si no hubiera terminado mi relación con ese joven caballero que amé con todo mi corazón, tanto él como yo, seguiríamos constantemente afligidos intentando cambiarnos el uno al otro; yo no hubiera conocido al par de guapos que le siguieron y mis energía continuarían desgastándose en la fuga de emociones del torrente de sufrimiento que padecíamos los dos, en cambio, hoy en día mi fuerza la reparto en mis proyectos y mi salud física y emocional, en mi querida familia, conformada por mis padres, hermanos, sobri, tías, primos y amigos.

Realmente no sé qué tan positivo es jugar con la fantasía de lo que no fue, no es, no será, pero me ayuda a trabajar con mi presente, a disfrutarlo y a ponerme las pilas.

La vida no es perfecta, y eso es perfecto.

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