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Leche, huevos, terapia…

Por: Nelly Flor 21 Ago 2017
Recapitulando las sabias palabras de un ser humano a quien admiro un montón llamado Odin Dupeyron, cuando le realizaban una entrevista en televisión en relación […]
Leche, huevos, terapia…

Recapitulando las sabias palabras de un ser humano a quien admiro un montón llamado Odin Dupeyron, cuando le realizaban una entrevista en televisión en relación a los libros y las obras de teatro que había escrito, y el inmenso poder que tenían sobre las personas a quienes cautivaba con su trabajo, y el entrevistador lo cuestionaba acerca de donde le venía tanta sabiduría y aprecio por la vida, a lo que él respondió: “pues mira, en la canasta básica de la vida debe haber leche, huevos y ¡terapia!… y se necesitan muchos huevos para ir a terapia. Ir a terapia te permite cuestionarte, saber quien eres, de donde vienes, por qué crees en lo que crees, por qué te gusta lo que te gusta… Hay gente que vive sin preguntarse nada, se casa porque se casa, trabaja porque trabaja, tiene hijos porque es lo que le sigue, nunca se pregunta ¿realmente quiero tener hijos?, ¿me gusta mi trabajo?, ¿estoy feliz en mi matrimonio?, ¿si quiero hacer esto en la vida?… ¡pregúntate!, ¡conócete!, y de ahí podrás tomar decisiones para entonces cambiar y hacer lo que quieres hacer”…

No puedo evitar recordar que cuando Héroe, mi endocrinólogo, se dio cuenta que yo no estaba llevando para nada bien mi control de glucosa, me exigió ir a terapia o de lo contrario dejaría de ser mi doctor. Dicho ultimátum me puso los nervios de punta, porque a decir verdad, no quería, quiero, querré, por nada del mundo, perder a mi gran amigo Héroe. Así que lo obedecí, y desde entonces el control de mi glucosa era el objetivo principal, pero ha sucedido que en el inter he podido controlar mi mal genio, mis malos pensamientos, he podido entender de donde me vienen algunos mecanismos de defensa, que a la par, podría jurar y escupir que trabajan en directa relación con mi sistema inmune.

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En fin, lo que acá propongo es que decidas ser acompañado por un terapeuta profesional que te ayude a cargar tu condición o la condición de tu ser querido. Dicho ya de paso, desde mi experiencia, los Humanistas son los mejores… y si te decides y me haces caso, realmente asegúrate de que sea un profesional y confía en ti y en tu intuición, tu terapeuta siempre tiene que darte buena espina.

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