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Mi bomba de insulina y yo.

Por: Nelly Flor 15 Sep 2016
No sé por donde empezar esta vez. La verdad no quiero sonar súper engreída y arrogante, presumiendo lo feliz que soy ahora con mi bomba […]
Mi bomba de insulina y yo.

No sé por donde empezar esta vez. La verdad no quiero sonar súper engreída y arrogante, presumiendo lo feliz que soy ahora con mi bomba de insulina, pero es que me cambió la vida.

Lo primero que tengo que aclarar es que tuve la gran fortuna de que mi padre me comprara un seguro de gastos médicos cuando yo tenía 24 años de edad, y para cuando fui diagnosticada con diabetes tipo 1, aproximadamente un años después, mi seguro ya tenía la obligación de cubrir un porcentaje de los insumos y las consultas médicas relacionadas, por lo que hoy ha sido mucho más fácil adquirir mi Tamagotchi.

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Las ventajas han sido varias; por un lado me obligó a asumir al 100% mi diabetes, y por otro (cabe poner en negritas que nadie me paga por promoverla y escribir de ella; eso sería maravilloso… jajaja), me hace la vida más fácil por los siguientes motivos:

  1. Sólo ocupo un tipo de insulina.
  2. Tenerla a la mano es un lujo, sobretodo cuando sin planearlo, la vida me sorprende con carbohidratos extras.
  3. Le he metido alarmas que me recuerdan que me tengo que medir los niveles de glucosa, es decir, ya no tengo pretextos para postergarlo o para no hacerlo.
  4. El precio tal vez es verdaderamente alto, pero el beneficio es directamente proporcional si de salud hablamos.
  5. Me he encariñado muchísimo con ella, y no sólo eso, logre por fin acostumbrarme a traerla 24 horas todos los días; bueno, 23 horas, los días que juego tocho bandera, puesto que la quito por seguridad el tiempo del partido; bueno 22hrs, 45mins considerando que también me la quito para ducharme.
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Estas palabras van sobretodo dirigidas a aquellos jóvenes y no tan jóvenes, o también a papás de pequeños con diabetes tipo 1, o a quienes dependen de insulina en general, para compensar la falta de producción de la misma, que podrían adquirirla y que como yo se niegan porque piensan que es súper incómoda, llamativa u ostentosa. La verdad es que todo lo que le dije a Héroe (mi endocrinólogo) a lo largo de 5 años para negarme a probarla hasta pena me da hoy en día.

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