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¿Le temes a las agujas?

Por: Diabetes Juntos x ti 04 Nov 2013
No te desmayes, sigue estos consejos
¿Le temes a las agujas?

Cuando se vive con Diabetes, las agujas son elemento de uso frecuente y representan un aliado muy especial en el cuidado de la salud. Sin embargo, a algunos este procedimiento les causa mucho miedo.

Al temor irracional hacia un objeto o hacia una circunstancia (fuente de angustia) se le conoce como fobia. “Éstas son desplazamientos: la persona tiene un miedo o una preocupación interna profunda no identificada y transfiere ese miedo a un objeto, insecto o animal o a una situación determinada, como pueden ser lugares cerrados, oscuros, abiertos o a las alturas”, explica el Doctor Juan José Bustamante Rojano, Jefe del Servicio de Salud Mental del Hospital General de México.

Belonefobia

En el caso específico de las personas que viven con Diabetes, destaca la fobia hacia las agujas (no al pinchazo en sí) y se le llama belonefobia, tripanofobia o agujafobia.

La fobia que se tiene a todos los objetos punzo cortantes puede obedecer a un desorden de estrés postraumático, como resultado de una estancia prolongada en una clínica y haber estado expuesto a agujas o catéteres. O bien, al recuerdo lejano de la infancia en que se le atemorizaba con la aplicación de vacunas inyectadas.

¡Ay, dolor!

Existen personas que son muy sensibles al dolor y otras que pueden soportar mayor intensidad. A esta escala se le llama umbral del dolor, que es un aviso para proteger nuestra integridad.

La Doctora Alicia Kassián Rank, Jefa de la Clínica del dolor del Hospital General de México, explica que el umbral del dolor es la cantidad de estímulo necesario para provocar una respuesta dolorosa, es decir, para que los nociceptores (receptores del dolor) transmitan este estímulo y se haga consciente en nuestro cerebro. “El umbral depende de factores culturales y genéticos: hay mujeres que no se quejan frente a un estímulo doloroso por que así las educaron; por eso, muchas son capaces de tener hijos sin analgesia ni anestesia, pues su umbral es altísimo”.

La Doctora refiere que el umbral puede cambiar debido a alteraciones fisiológicas o vivencias: “Por lo general, los pacientes insulinodependientes se inyectan solos y pareciera que ya están acostumbrados al dolor, pero lo que ocurre es que su umbral se modifica y algunos llegan a no sentir ya el piquete”.

¿Qué hacer?

Si tu umbral del dolor es bajo prueba lo siguiente:

  • Inyéctate rápidamente: al meter la aguja con velocidad, el dolor disminuye.
  • Extrae la aguja en la misma dirección que entró.
  • Antes de pincharte el dedo para medirte la glucosa, baja el brazo y relájalo, para que el flujo sanguíneo se agolpe a tu mano y la gota de sangre salga mejor.
  • Lávate las manos con agua tibia antes de pincharte: ello favorece el flujo sanguíneo.
  • Pínchate en el costado de los dedos, no lo hagas en l parte frontal de la yema.
  • Utiliza lancetas delgadas (31 gauges).