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¿Qué es el síndrome de Ojo Seco?

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 Tener los ojos llorosos, irritados y rasposos es una de las sensaciones más molestas que se pueden tener, pues a parte de lo desagradable de la irritación, provoca cansancio en la vista y mantiene un parpadeando continuo. A este conjunto de molestias se le denomina síndrome del ojo seco.

Este síndrome, aunque benigno, no deja de ser molesto para quienes lo padecen y sucede cuando hay una sequedad excesiva de la superficie ocular, que consta de tres capas: una mucosa, otra acuosa y otra lipídica. La primer capa (mucosa) es la encargada de la lubricación del ojo; la segunda (acuosa) está formada casi por completo de agua y se encarga de refrigerar y purificar, mientras que la capa grasosa o lipídica, evita que la capa acuosa se evapore.

Existen múltiples elementos que pueden causar esta resequedad en los ojos y aunque a menudo son provocados por situaciones cotidianas, como el clima o la contaminación ambiental, también pueden ser provocados por otros factores como enfermedades (asma, glaucoma o Diabetes), medicamentos, cambios hormonales o dietas bajas en ácidos grasos esenciales.

Se pueden diferenciar distintos grados de este síndrome: leve, moderado y grave. Cuando es leve no existe un daño visible y solo provoca síntomas que se corrigen mediante hidratación; cuando es moderado, se observan daños fácilmente mediante una revisión oftalmológica, pero cuando el daño es grave pueden desarrollarse complicaciones serias como úlceras o infecciones que incluso pueden poner en peligro la visión.

La manera más común para corregir este problema consiste en las lágrimas artificiales, aunque utilizarlas en exceso puede afectar la producción natural de lágrimas; por ello, aquí algunos consejos prácticos:

  • Duerme bien, una jornada de sueño correcta ayuda a que la superficie ocular se regenere.
  • No abuses de la computadora, utiliza iluminación adecuada y toma descansos regulares para mejorar la humedad de la superficie ocular.
  • Que en tu dieta haya alimentos ricos en vitamina A (calabaza, tomate, zanahoria) y ácidos grasos como el omega 3 y omega 6 (pescados, semillas y aceites vegetales).
  • Si usas lentes de contacto planea periodos en que dejes descansar tus ojos de ellos.
  • Recuerda acudir al médico cuando los síntomas se presenten con intensamente o no desaparezcan.

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