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Solidaridad paterna. Se tatuan bomba de insulina

Por: Diabetes Juntos x ti 30 May 2013
Una pareja canadiense apoya activamente a su hijo con Diabetes 1
Solidaridad paterna. Se tatuan bomba de insulina

Es una realidad que el diagnóstico de la Diabetes no siempre es fácil de asimilar, ni tampoco lo son los cambios necesarios en la vida cotidiana. Y si para un adulto ésta es una situación difícil, para un niño casi siempre lo es más.

Esto es lo que sucedió con una familia canadiense: Jacob fue diagnosticado con Diabetes tipo 1 a los tres años. Con el objetivo de facilitar los cuidados de su hijo, los padres, Pillipe Aumond y Camille Boivin, decidieron que Jacob utilizara una bomba de insulina para facilitar las aplicaciones diarias de su hijo.

Auque al principio Jacob se entusiasmó con el nuevo dispositivo, poco a poco su emoción fue reemplazado por incomodidad, ya que se daba cuenta que en su escuela, ninguno de los otros niños usaba una bomba de insulina.

Según Camille, su madre, antes de utilizar la bomba, las aplicaciones de insulina eran tan solo un momento del día del que nadie tenía por qué enterarse, pero cuando comenzó a utilizar la bomba, las personas la notaron y comenzaron a hacer preguntas, lo que hizo que Jacob se empezara a sentir incómodo y solitario.

Camille intentó explicarle a Jacob que todos los niños son diferentes: unos usan lentes, otros una silla de ruedas, o tienen diferente color de ojos. Sin embargo, explica Camille “en ese momento Jacob tenía 4 años y quería ser como todos los otros niños”.

Sus padres decidieron entonces que como acto de solidaridad se pondrían sus propias bombas de insulina. Así, Phillipe y Camille se tatuaron cada uno una bomba de insulina al costado izquierdo de su vientre, con el nombre de su hijo y la leyenda “Por siempre conectados juntos”.

“Ahora cada que alguien le hace preguntas a Jacob acerca de su bomba de insulina, él levanta mi camisa y dice ‘mira: mi mamá tiene una también’ ”, explicó Camille al portal ParentsCentral.com

Solidaridad y Diabetes

La bomba necesita que la programen, por lo que la familia de Jacob cuenta los carbohidratos que él consume para saber cuánta insulina debe proveerle la bomba. Además, en la escuela también ayudan a monitorear su nivel de glucosa regularmente.

Una bomba para insulina no es algo barato, por lo que sus padres juntaron el dinero necesario para comprarle vendiendo pulseras grabadas con las palabras “Unidos por Jacob”  en francés. Como juntaron más que suficiente para la bomba de Jacob y tres meses de consumibles, donaron el resto para otra familia con la misma necesidad.

Con información de ParentCentral.com