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Come para pensar

Por: Diabetes Juntos x ti 10 Mar 2010
Los resultados de un estudio parecen indicar que la dieta y el ejercicio sí influyen en la inteligencia.
Come para pensar

ideaAunque las mamás siempre nos han aconsejado comer bien para crecer fuertes y rendir en la escuela, es hasta ahora que un reciente estudio avala la idea que una buena dieta y el ejercicio regular podrían ayudar a la mente a funcionar mejor.

"Parece que el ejercicio y la dieta mejoran el rango de la función cognitiva", afirmó Patrick Smith, médico interno en neuropsicología clínica y miembro de un equipo de la Universidad de Duke que informa sobre el hallazgo. "Ayuda en la función ejecutiva, el aprendizaje y la velocidad psicomotriz".

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El estudio, liderado por James Blumenthal, profesor de psicología y neurociencias de la Duke, fue diseñado principalmente para determinar el efecto de la dieta y el ejercicio sobre la presión arterial, e incluyó a personas que tenían hipertensión entre leve y moderada.

Los investigadores dieron seguimiento a 124 hombres y mujeres que tenían hipertensión arterial, 52 años de edad y un al menos siete kilos (unas quince libras) de sobrepeso en promedio.

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Los estudios mentales se incluyeron porque "algunos datos previos habían relacionado el ejercicio y la dieta con una mejor función cognitiva", apuntó Smith. Señaló que los nuevos resultados verificaron dichos hallazgos.

Una tercera parte de los participantes siguieron comiendo y haciendo ejercicio como solían. Otro tercio siguió la dieta DASH El tercio restante estuvo en un programa que combinó la dieta DASH con un programa de gestión del peso y ejercicio aeróbico.

El programa de gestión del peso utilizó dos estrategias. Una se centró en reducir el tamaño de las porciones y cambiar los hábitos, como el consumo de refrigerios. La otra utilizó un método conocido como entrenamiento en la conciencia del apetito, que ofrece una guía sobre cuánto comer, no solo qué comer.

Smith dijo que la parte de ejercicio del programa no era drástica, sino "sesiones de treinta minutos tres a cuatro veces por semana, suficiente para colocar el corazón a 75 u 80 por ciento de su tasa máxima".

Para evaluar los efectos sobre la función mental, se pidió a los participantes que realizaran ciertas pruebas escritas, como marcar un dígito específico en una página de números tan rápido como pudieran.

El grupo que comía bien y hacía ejercicio regular tuvo una mejoría general de treinta por ciento en la función mental para finales del periodo de cuatro meses, anotaron los investigadores.

Smith enfatizó que la actividad física parece tener un efecto directo sobre las células del cerebro. "Hay cambios neuroquímicos que suceden con el ejercicio", afirmó. "Hay una mayor producción del factor neurotrófico derivado del cerebro, que estimula la conexión con otras células cerebrales", comentó, "pero también hay cierta evidencia de que ayuda al crecimiento de nuevas células en el cerebro".

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