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Comer compulsivamente: consecuencia de premiar con dulces

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 Criar un niño no es para nada una tarea fácil, por lo que a veces, algo hartos y cansados de lidiar con ellos, optamos por negociar permisos y concesiones, usando como moneda de cambio dulces y alimentos que no son para nada sanos.

Inclusive hay veces que no es necesaria la existencia de un conflicto para negociar, pues por falta de tiempo para preparar comidas sanas, damos un cheque blanco a los niños para que compren lo que sea con tal de que no se queden con hambre.

Lo anterior debe ser visto con seriedad, pues muchas veces resultará peligroso APRA el desarrollo de los niños porque el utilizar dulces y comida chatarra como premios o incentivos, puede provocar graves trastornos alimenticios que dañarán su salud y crecimiento.

Al premiar a los niños con un dulce o una visita a un restaurante de comida rápida por, por ejemplo, haber sacado buenas calificaciones o terminarse todas las verduras del plato, esto creará en ellos una falsa idea de compensación y asociará la comida como un sinónimo de éxito.

Estas falsas concepciones afectan a mediano y largo plazo, lo que lleva a desarrollar una compulsión por comer, lo que puede devenir en enfermedades como Diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares e inclusive depresión y dependencia en sus relaciones personales.

El psicólogo de la UDLAP Francisco Javier Bernabé, explica que según la teoría evolucionista de Darwin, el ser humano tiende a repetir las conductas aprendidas hasta que la repetición se convierte en una conducta de vida, y que esto es precisamente lo que sucede cuando se come compulsivamente.

Además, esta práctica de estimulo-respuesta, afecta también a la hora de poner en la balanza los alimentos: cuando un niño sabe que se le darán con chocolates si se termina la comida que se le ha servido, asociará a la comida nutritiva con “algo malo” dado que recibirá una recompensa por comerla.

Asimismo, se recomienda que se evite este tipo de recompensas aunque sin erradicar por completo las motivaciones cuando los hijos hagan algo que lo merezca.

Así pues, pueden manejarse otro tipo de recompensas y una de ellas -tal vez la más importante- puede ser dedicarles tiempo y atención, salir a pasear con ellos, llevarlos a ver una película o practicar un deporte con ellos, ya que si algo buscan y aprecian los niños, es ese tipo de atención por parte de sus padres.

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