Nuestros sitios
Continúa leyendo:
¡Fiestas patrias y Diabetes!
Comparte
Compartir

Comida tradicional mexicana No engorda

Por: Diabetes Juntos x ti 16 May 2013
Volver a las raíces, el secreto, según expertos.
Comida tradicional mexicana No engorda

A pesar de que en México es un país de adultos obesos (70% de los adultos la padece) la comida mexicana no es la culpable, de hecho, según especialistas, esta cocina podría ayudar a disminuir los altos índices de sobrepeso y obesidad en México.

Lo anterior es parte de las conclusiones a las que se llegó a partir de una investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Amanda Gálvez Mariscal, coordinadora del Programa Universitario de Alimentos (PUAL) de la UNAM, dijo que de aprovechar la flora comestible mexicana, se podría reducir de forma importante los altos niveles de desnutrición y a la vez los de obesidad y sobrepeso en México. Todo porque nuestro país es tan diverso que existen muchos alimentos sanos en casi todo el territorio.

Te recomendamos este video

Para la especialista, de regresar a la comida tradicional de nuestro país se podría comenzar a tener un impacto frente a la Diabetes, pero afirmó que es necesario encontrar estrategias para que el 53.8% de niños y jóvenes que viven en pobreza extrema, tengan acceso a todos los alimentos.

Paraíso vegetariano

De acuerdo a la opinión de Gálvez Mariscal, si se aprovecharan todos los vegetales, legumbres, raíces y de más alimentos naturales, sería innecesario consumir proteína de carne, porque muchos de estos productos naturales aportan lo mismo que un trozo de cerdo, “el problema es que no se comercializan, si a caso podemos encontrarlos en pequeños mercados locales”.

PUBLICIDAD

A todas estas especies, conocidas como subutilizadas u olvidadas, se les puede encontrar en las milpas, como por ejemplo:

  •  Verdolaga
  • Pápaloquelite
  • Chaya
  • Huauzontle
  • Romeritos
  • Flores de calabaza
  • Quelite cenizo

México cuenta con más de 300 mil especies vegetales que son comestibles, y sólo 7 mil se comercializan, dice la experta. Y añade que no todas son explotadas en la variedad de preparación que podrían hacerse.

Un ejemplo de ello es el amaranto que aunque es relativamente común, su consumo se ha relegado mucho cuando debiera ser uno de los principales alimentos por su rico valor nutritivo y su carencia en calorías.

El estatus ha afectado la alimentación

La alimentación, al igual que otros aspectos en México está siendo modificada debido a una situación de estatus. Por ejemplo, la tortilla es otro de los alimentos que se ha ido eliminando de la dieta mexicana, para favorecer el consumo de harinas refinadas y grasas, porque la gente cree que comer productos industrializados, pizzas o hamburguesas da un mayor estatus que consumir tlacoyos.

Y conforme la cultura se fue acercando más a las costumbres sajonas, se comenzó a recomendar comer diariamente huevo, pollo, carne res y de cerdo, pero las mezclas tradicionales mexicanas a base de frijoles, lentejas, garbanzos, habas y alberjones también aportan las proteínas, pero sin las grasas saturadas, y sí con más fibra.

¿Cómo cambiar la historia?

De acuerdo con la experta, para evitar el sobrepeso, la obesidad y la desnutrición “se, debe mejorar la posibilidad de adquirir los alimentos, frescos o procesados, que se requieren para contar con una nutrición balanceada”.

Una de las tesis que sostiene el Programa, es que la mala nutrición se debe al abandono de la dieta tradicional mexicana y para revertir la tendencia Gálvez Mariscal propone revalorizar la producción y consumo de alimentos frescos, fuente natural de fibra, proteínas de origen vegetal (frijoles y otras leguminosas), y fitocompuestos.

Asimismo los expertos proponen que en los supermercados haya una gama más amplia de alimentos frescos “no solo tomate saladette y bola, cuando hay 30 especies diferentes en México”.

Y, a la vez de abrir posibilidades de consumo, los investigadores afirman que es necesario proteger y difundir el conocimiento sobre la realidad de la dieta mexicana y así sea posible tener una población bien nutrida, con menos enfermedades y un sistema sostenible.

Con información de la UNAM