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Refrescos: en México, culpables de la obesidad y la Diabetes

Por: Diabetes Juntos x ti 31 May 2013
Nuestro país es el primer consumidor en el mundo de gaseosas.
Refrescos: en México, culpables de la obesidad y la Diabetes

Dulces, refrescantes y muy tentadoras, así son las sodas y casi nadie está exento de consumirlas, aunque sea de vez en cuando. El problema es que los mexicanos tomamos más refresco que otras naciones del mundo, de hecho somos el país con mayor número de litros de refresco consumidos al año. Esto en combinación con nuestra propensión a desarrollar obesidad y Diabetes, nos hace presas de un problema de salud de magnitudes millonarias y discapacitantes.

Un mexicano promedio consume unos 163 litros de refresco al año y no importa la clase social, según datos obtenidos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los hogares, llevada a cabo por el Instituto Nacional Estadística y Geografía (INEGI) en 2006, 7.5% de los ingresos de familias pobres son destinados a comprar gaseosas.

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Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2006, tras un análisis de 10 mil 689 adolescentes varones, se encontró que el consumo de refrescos se asocia con el aumento del Índice de Masa Corporal (IMC), el cual es una herramienta que sirve para medir el sobrepeso y la obesidad. Tras el análisis de descubrió que por cada porción consumida de refrescos el IMC en los jóvenes aumentó 0.17 unidades.

Consumo de refrescos predispone la obesidad

Esto muestra que el consumo de dichos productos, es un factor que predispone a la obesidad, puesto que al no ser liberada la energía que aporta el consumo de azúcar, esta se convierte en grasa. Esto lo comprueban las estadísticas: mientras que el consumo de gaseosas ha subido en México, el problema de obesidad y sobrepeso se ha incrementado en más del doble en niños y el triple en adultos, en tan sólo 7 años.

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Tan sólo en el periodo de 1999 a 2006, la energía consumida proveniente de bebidas altas en azúcar (Kilocalorías) como las sodas, aumentó en jóvenes de 100 kcal (en 1999) a 225 Kcal (en 2006), y en adultos de 81 Kcal en 1999 a 250 Kcal en 2006.

Lo anterior, según el estudio “Sugar-sweetened Beverages and Rissk Metabolic Syndrome and Tipe 2 Diabetes”, puede desencadenar en Diabetes tipo 2. En la investigación se compararon 310 mil 819 participantes, divididos en dos grupos, uno de las cuales consumió refrescos y el otro no, en donde el 26% de los que consumieron bebidas azucaradas presentaron mayor disposición a padecer diabetes tipo 2.

Etiquetado engañoso

Alejandro Calvillo, Director de la Organización No Gubernamental El poder del Consumidor, denunció que este tipo de productos tienen un etiquetado “engañoso”. “No existe política pública alguna para revertir esta situación, el alto consumo de refrescos y bebidas azucaradas es una de las causas centrales de la catástrofe en salud que vivimos. Razón por la cual deben establecerse etiquetados adecuados a estos productos para que adviertan al consumidor sobre el riesgo de su consumo habitual y debe controlarse su publicidad”, dice.

Pero,  ¿qué es lo que confunde al consumidor?, en palabras de Calvillo es la declaración del tamaño de la ingesta. Según el directivo, las etiquetas de información nutrimental de estas bebidas sólo declara el contenido de una porción, cuando “solo una botella de gaseosa contiene tres porciones”.

¿Qué hacer?

A consideración de Calvillo, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) se deben establecer criterios razonables para el etiquetado de los productos, en donde se indique la cantidad de azúcar, carbohidratos, grasas, proteínas y demás nutrimentos, de todo el empaque, sin importar el número de porciones.

Por otra parte, es deber del consumidor asegurarse de llevar una alimentación más balanceada en donde se de prioridad al consumo de verduras, frutas y alimentos naturales, sobre la chatarra y los refrescos.

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