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¡Ah, me torcí el pie!

Por: Diabetes Juntos x ti 08 Mar 2012
Graves errores ante el cuidado de un esguince.
¡Ah, me torcí el pie!
 
 Cuántas veces al correr, jugar, bailar o brincar nos hemos torcido un pie, misma a la que hacemos poco caso,“total, mientras pueda caminar, ya después se desinflama”: primer error, la indiferencia.
 
Esa torcedura lleva clínicamente por nombre esguince, que es una lesión de los ligamentos que sostienen el hueso, teniendo como principal característica su flexibilidad.
 
Pero cuando estos ligamentos se estiran demasiado o se fuerzan, como al doblarse un tobillo, se presenta una ruptura, lo que ocasiona dolor, inflamación, rigidez al caminar e incluso decoloración de la piel.
 
El problema crece con estos errores comunes:
 
• Minimizar los malestares.
• Aplazar la visita al médico.
• Continuar con las actividades físicas, pese al dolor.
• Dejarla sin vendar.
 
 Por ello, cuando te tuerzas el pie, realiza estos primeros auxilios:
 
• De inmediato coloca hielo en la zona afectada. En un trapo coloca poco hielo y ponlo en la lesión por varios minutos. Ojo, no coloques los cubos de hielo de forma directa, ya que podrías causar daños o quemaduras en la piel.
 
Procura no mover bruscamente la extremidad afectada. Es recomendable mantenerla en reposo y con un vendaje cómodo, es decir, ni flojo, ni apretado.
 
Eleva la extremidad. Sobre un par de cojines o sobre la pared mantén elevada la articulación.
 
Reposo. Es necesario que abandones por un tiempo tus actividades físicas, sólo mientras recuperas la agilidad y se desinflama por completo.
 
Atención médica. Ve con un especialista (ortopedista), con la finalidad de analizar el aspecto de la articulación, ya sea para descartar torceduras o proponer un tratamiento, como el de “contraste”.
 
Prevención
 
• Calienta o estira antes de realizar cualquier actividad física.
 
• Utiliza zapatos con protector en la planta, principalmente si corres, para proteger los tobillos.
 
• Procura que tus zapatos seas cómodos y se ajusten adecuadamente.
 
Los errores que se tienden a cometer ante un esguince es la indiferencia o despreocupación por la lesión, lo cual aumenta el grado de lesión y puede llevar a graves consecuencias. Así que ¡acude a tu médico!
 
 
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