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UNAM desarrolla prueba de olores para detectar Alzheimer

Por: Diabetes Juntos x ti 05 Jun 2013
Esta enfermedad ha sido vinculada con la Diabetes.
UNAM desarrolla prueba de olores para detectar Alzheimer

La Diabetes es un factor de riesgo para el desarrollo de Alzheimer y deterioro cognitivo. Se calcula que este riesgo es de alrededor del 65%.

Ante las cifras de 10 millones de mexicanos con Diabetes, las probabilidades de que, en algunos años, se desarrolle un número creciente de personas con Alzheimer, la UNAM desarrolló una prueba de olores para detección temprana de Alzheimer.

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Los investigadores la han denominado “test de los olores”, y su función es la de detectar de forma temprana algunos signos clínicos del Alzheimer.

En la prueba, resultado del macroproyecto Nuevas Estrategias Epidemiológicas, Genómicas y Proteómicas en Salud Pública, dirigido por Rosalinda Guevara Guzmán, de la Facultad de Medicina (FM), y Patricia Severiano, de la Facultad de Química (FQ), sólo aplican la prueba de la concentración umbral de determinado olor, que ya está estandarizado para la población de entre 60 y 80 años de edad.

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Esta concentración umbral se obtuvo a partir de la aplicación de tres diferentes concentraciones: la subumbral, detectada por menos del 50% de la población; la umbral, por más del 50%, y la supraumbral, por casi el 100%.

¿Cómo se desarrolla el test de los olores?
“Cuando llega una persona, le hacemos la prueba para evaluar el olor umbral. Le decimos que levante un papelito y lo huela. ‘¿Huele?’ ‘Sí’. Luego le damos otro papelito con un olor diferente. ‘¿Sabe qué olor es?’ ‘Me parece que es de rosas, nardo o yerbabuena’. Si es capaz de identificarlo, su memoria olfativa está funcionando.

“Luego, le pedimos que discrimine tres olores: dos iguales y uno diferente. Este proceso también tiene que ver con la memoria olfativa, porque debe recordar que el olor es igual a este otro, y que aquél es diferente a éstos”, explicó Guevara Guzmán.

Posteriormente, se aplica la prueba de la memoria olfativa, que no se hace en una sola sesión. Primero, se pone a la persona frente a un aroma con el que no está familiarizada. Se le informa, por ejemplo, que es agave, y se le cita a la semana siguiente. En esta segunda sesión se le da a oler el agave y se le pide que lo identifique. A veces duda, pero finalmente lo reconoce. En la tercera sesión, lo distingue sin ningún problema.

“Es decir, recuerda el olor a agave, pues ya guardó esa información. Ésta es la prueba más importante, pues determina que el paciente es capaz de recordar un aroma”, añadió la investigadora.

En otros casos, el individuo dice que sí percibe el olor, pero no sabe qué es lo que huele. Entonces, se le muestran unas cartulinas con los dibujos de una manzana, un plátano, una pera o una naranja, y se le pregunta a qué figura corresponde. Si los identifica, es porque hizo bien la asociación visual, es decir, aún tiene memoria olfativa, indicó.

¿Cuándo debería hacerse el test de los olores?

Es importante que una persona que tenga alrededor de 60 años se haga la prueba de olores si nota que su sentido del olfato ya no funciona bien, aconsejó.

“Hemos visto que cuando una persona está en estado avanzado de demencia, o ya tiene Alzheimer, su memoria olfativa falla y ya no se puede hacer nada para solucionarlo”, dijo.

Pruebas gustativas

Una de las razones por las que un adulto mayor deja de comer es porque, al cambiar sus umbrales olfatorios y gustativos, no huele ni encuentra sabor a los alimentos, lo que deriva en problemas de desnutrición.

“Es como cuando se tiene gripa: además de padecer los síntomas (dolor de cabeza y cuerpo cortado), no olemos ni encontramos sabor a la comida”, apuntó la investigadora.

Al respecto, Patricia Severiano y algunos de sus estudiantes de la FQ buscan estandarizar unas pruebas gustativas para la población mexicana; asimismo, trabajan en el desarrollo de una fórmula alimenticia para los adultos mayores.

En esas pruebas gustativas se utilizan los sabores básicos, como dulce, salado y amargo, y se empiezan a probar concentraciones diferentes para estandarizar la concentración umbral necesaria.

En otros países ya se cuenta con este tipo de pruebas, pero no se ha abordado la parte de la alimentación de los adultos mayores para adecuar los sabores a su sensibilidad gustativa ya deteriorada, aclaró.

“Exactamente igual a como hicimos con el ‘test de los olores’, aplicamos las pruebas gustativas en personas con demencia, e intentamos desarrollar una fórmula alimenticia con un contenido proteico adecuado que pueda resolver sus problemas nutricionales”, concluyó.