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¿Los niños con Diabetes pueden comer dulces?

Por: Hercilia Ortiz 20 Jul 2017
Las fiestas infantiles son el momento propicio para que todos los niños coman golosinas en exceso y si tienes un hijo con Diabetes seguro, te […]
¿Los niños con Diabetes pueden comer dulces?

Las fiestas infantiles son el momento propicio para que todos los niños coman golosinas en exceso y si tienes un hijo con Diabetes seguro, te preguntas si los niños con Diabetes pueden comer dulces. A continuación te respondemos esta duda y te ayudamos a que sepas qué puedes hacer en caso de que los consuma.

¿Los niños con Diabetes pueden comer dulces?

Con medida claro que pueden comer dulce.  Sólo debes saber que los niños con Diabetes tipo 1 requieren inyectarse insulina para ‘compensar’ los efectos de la glucosa. Por ello, el niño puede comer dulces siempre que se vigilen las porciones y se aplique la insulina necesaria para cubrir ese exceso.

Observa sus síntomas

Si le permitiste comer dulce deberás estar al pendiente de las señales de glucosa elevada. Inicialmente no se sentirá mal, pero conforme se suba tendrá:

  • Ganas de orinar
  • Sed
  • Hambre

Si se sigue elevando la glucosa, tendrá náuseas y vómito, con lo que puede deshidratarse, sentirse débil, mareado y perder peso.

Antes de ir a la fiesta

Tener dulces y postres a la mano puede ser una tentación para cualquier niño; para evitar atracones se recomienda:

  • Hacer comidas ligeras (desayuno, comida y cena, más dos colaciones).
  • Ingerir alimentos bajos en carbohidratos. A veces funciona darles verduras.
  • Masticar chicles sin azúcar.
  • Tomar agua: da sensación de saciedad.

¿Qué hacer si comió muchos dulces?

  • Medir cifras de glucosa. Verifica hasta qué nivel subió la glucosa y chécala días después.
  • Poner insulina para corregir el nivel de glucosa. La cantidad de insulina depende, entre otras cosas, del peso del niño y su actividad física (a mayor movimiento, una dosis más pequeña).
  • Tomar mucha agua. Esto elimina el azúcar de la sangre.
  • Medir la cetona en la orina. Cuando la cifra de glucosa es mayor de 300 mg/dl, el cuerpo libera cetonas, sustancias que se miden en la orina con unas tiras reactivas. Si aparecen, hay que suministrar insulina. En caso de que no bajen, lleva al niño al hospital, para evitar una cetoacidosis.

Fuente: Marcela Tavera, Endocrinóloga Pediatra en TopDoctors.mx

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