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“Hiperglucemia”, por qué no soy una gacela.

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Decidí escribir esto porque han habido días en los que me siento súper frustrada porque mis niveles de glucosa no son los que me gustarían, es decir por un fenómeno llamado “hiperglucemia”. Como cuando comí aquella hamburguesa vegetariana, o cuando Héroe intentó hacer algunos acomodos en mi dosis de insulina, o ahora que cambié de modelo de microinfusora y nuevamente estamos haciendo ajustes en mi tratamiento y las secuelas me las llevo al campo de ultimate frisbee , y sé que mis compañeros de equipo son los más amorosos conmigo pero igual se han de preguntar “¿what the f**k?”

Esta es la razón por la que a veces no soy una gacela:

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En una persona con diabetes tipo 1, realizar ejercicio cuando se tiene la glucosa alta, provoca que el organismo utilice grasa y produzca cetonas para generar energía, lo cual, no está bien.

Te explico por qué:

Después de comer, la glucosa de los alimentos se absorbe y pasa del intestino a la sangre, para poder ser utilizada como combustible y producir energía. Para que esto sea posible, primero la glucosa debe entrar en las células del organismo gracias a la acción de la insulina. Esta hormona actúa como una llave que abre la puerta de las células y deja que entre la glucosa en su interior.

Es importante recordar que una persona con diabetes tipo 1, no produce insulina, por lo cual necesita administrarla de manera subcutánea.

Una vez en las células, la glucosa se transforma y libera energía, lo que supone un proceso vital para que nuestro cuerpo trabaje de forma adecuada. Una parte de la glucosa que se ingiere no entra inmediatamente en la célula, sino que se almacena en el hígado y en los músculos en forma de glucógeno, para ser usada más adelante.

Además de la glucosa, las grasas se digieren en el estómago y se transforman en ácidos grasos. Estos son absorbidos en el torrente sanguíneo y se almacenan en el organismo.

¿Qué pasa mientras hacemos ejercicio?

Cuando realizamos ejercicio nuestros músculos utilizan como primer combustible la glucosa de sus propios depósitos (glucógeno del músculo) y, después, la glucosa de los depósitos del hígado. Sin embargo, si no hay suficiente insulina la glucosa no puede entrar en las células y el organismo busca otras fuentes alternativas de combustible para ayudar a alimentar a los músculos: los ácidos grasos libres.

Como resultado de la combustión de las grasas se producen cetonas. La presencia de cetonas en sangre o en orina indica que las células están hambrientas a causa de una deficiencia de insulina o cuando se realiza un ayuno prolongado.

Cuando no hay suficiente insulina en el cuerpo, la glucosa se acumula en la sangre porque no puede entrar en las células. Esto provoca una glucemia alta con cetonas positivas que puede llevar a deshidratación y dar lugar a una cetoacidosis diabética, una condición que pone en peligro la vida y representa una emergencia médica.

Por eso no sólo agradezco su paciencia, sino también su enorme interés y soporte.

Para escribir este post, me apoyé de la guía de diabetes tipo 1.

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