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El papel de la insulina

Por: Diabetes Juntos x ti 05 Jun 2013
Se trata de una hormona que funciona como una llave para dejar pasar la glucosa a las células.
El papel de la insulina

La insulina es una hormona producida por una glándula abdominal llamada páncreas. Este órgano está compuesto en su mayoría por células con funciones relativas a la digestión. Cerca del 3% de estas células se encuentra agrupado en pequeños conjuntos denominados islotes pancreáticos o de Langerhans. Dos tipos de estás células son importantes para entender la Diabetes: las células beta que liberan insulina y las células alfa que liberan glucagón.

Glucosa e insulina: en continua relación

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El aumento de la glucosa en sangre es el estímulo más potente para desencadenar la secreción de insulina. Cuando comemos, los nutrientes son absorbidos en el intestino y transformados en glucosa para pasar al torrente sanguíneo, induciendo la producción de insulina. Por tal motivo, después de comer, la secreción de esta hormona aumenta de 5 a 10 veces.

La insulina se incorpora al torrente sanguíneo hasta alcanzar las zonas sobre las cuales actúa, entre las que se encuentra el hígado, el tejido adiposo y los músculos. Al llegar a estos puntos, se une a las proteínas especializadas o receptores que se localizan en la membrana celular, lo cual desencadena la siguiente reacción: una vez que el receptor es activado, se inician cambios en la pared celular que facilitan la entrada de mayor cantidad de glucosa a células del músculo y del tejido adiposo. En el hígado promueve el almacenamiento de glucosa y otros nutrientes. Así, cuando aumenta la concentración de insulina en la sangre, disminuye la glucosa.

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¿Qué ocasiona la Diabetes?

El desequilibrio de los delicados mecanismos que controlan los niveles de glucosa en sangre puede dar como resultado el desarrollo de Diabetes mellitus. Este defecto puede deberse a la ausencia total de insulina, en cuyo caso la Diabetes se denomina tipo 1, o bien, a que los tejidos que normalmente responden a ésta desarrollen resistencia, como ocurre en la Diabetes tipo 2.

La consecuencia inevitable de cualquier tipo de Diabetes es la incapacidad de nuestro organismo para aprovechar los nutrientes, específicamente los carbohidratos (azúcares y almidones), lo que provoca una escasez de glucosa dentro de las células, a pesar de que haya abundancia de ésta en la sangre.