Nuestros sitios
Compartir

Evita el herpes zóster

Por: Diabetes Juntos x ti 17 May 2016
Si te ha dado varicela y no te has vuelto a vacunar, es importante que sepas su relación con el herpes zóster, pues pocas personas […]
Evita el herpes zóster

Si te ha dado varicela y no te has vuelto a vacunar, es importante que sepas su relación con el herpes zóster, pues pocas personas saben de qué se trata. De hecho, la mayoría de los pacientes desconoce si fueron vacunados o si su esquema de vacunación está completo. Llegan incluso a ignorar que la varicela permanece latente por décadas en el cuerpo y, cuando el sistema inmune está débil, puede provocar herpes zóster. Conoce más sobre esa secuela de la varicela.

Evita el herpes zóster

Esta enfermedad genera dolor incapacitante y de larga duración en personas mayores de 50 años y con enfermedades crónicas, como la Diabetes. Para poder entender más sobre el herpes zóster, se debe conocer mejor lo que sucede con la varicela.

Te recomendamos este video

La varicela se genera por un virus altamente contagioso. La tos o estornudos del paciente pueden infectar a otras personas, esto también es posible al tocar las ampollas que suelen salir por todo el cuerpo y que son más contagiosas cuando no han cicatrizado.

La varicela es común en la niñez, pero gracias a la vacunación se ha reducido notablemente su incidencia. Sin embargo, en algunos casos, este virus queda latente en el cuerpo, y cuando se llega a la adultez y se padece alguna enfermedad crónica, como Diabetes o VIH, se puede presentar el herpes zóster.

PUBLICIDAD

La Diabetes hace sensibles a los pacientes frente a diversos virus, debido a esto es necesario un óptimo control de la glucosa, pero también es fundamental tener el esquema de vacunación completo.

Si bien la inmunización contra la varicela se aplica en la niñez, con el paso del tiempo se pierde la protección, lo que propicia que se reactive el virus y cause esta enfermedad.

evita-el-herpes-zoster

¿Cómo se identifica?

El herpes zóster tiene una mayor prevalencia a partir de los 50 años de edad, incluso se estima que una de cada tres personas mayores de 60 años puede padecerlo. Aunque esta enfermedad no causa la muerte, sí genera dolor intenso en sus fases agudas y crónicas.

El virus se reactiva al deslizarse sobre algún nervio periférico localizado en cara, debajo de las costillas, cuello, brazos o  piernas. Todas estas zonas pueden inflamarse severamente, y presentar hormigueo y ardor. Dos semanas después de tener el dolor, aparecen lesiones vesiculosas y enrojecimiento en la piel. Por ejemplo, si afecta la cara, también puede lesionar los ojos y oídos, causando caída del párpado o pérdida auditiva.

Neuralgia postherpética

El dolor que genera el herpes zóster es insoportable e incapacitante. Los pacientes indican ardor y quemazón. Dicho malestar puede durar de uno hasta más de seis meses, a ello se le llama neuralgia postherpética que se caracteriza por:

  • Deterioro en la salud del paciente
  • Limitación de las actividades
  • Insomnio
  • Síntomas de depresión y ansiedad
  • Llanto fácil
  • Incapacidad para estar recostado, sentado o parado.

Lo óptimo es la prevención

El tratamiento requiere de medicamentos antivirales y analgésicos que permiten controlar el dolor, pero son poco tolerados en los adultos mayores, debido a que generan reacciones gástricas y cardiacas. Por ello, lo mejor es prevenir la enfermedad asegurándose de cumplir con todas las vacunas. No existe vacuna que esté contraindicada en pacientes con Diabetes, por lo que su esquema de vacunación debe estar completo.

La vacuna contra el herpes zóster está fabricada con virus atenuado, por lo que no produce varicela ni herpes zóster. Los efectos secundarios tras la inyección son enrojecimiento en la piel y comezón, o un poco de dolor donde se aplicó la inmunización.

A partir de los 50 años, es aconsejable aplicársela el mismo día que se vacuna contra la influenza y el neumococo, enfermedades comunes entre los adultos mayores con Diabetes. La de la influenza deberá aplicarse cada año y la de neumococo, cada cinco años.

 

Fuentes: Flor María de Guadalupe Ávila Fermatt, Directora de Enseñanza del Instituto Nacional de Geriatría de la Secretaría de Salud; María Santos.